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1 de septiembre de 2020

SIERRA DE GUADARRAMA - MALICIOSA DESDE NAVACERRADA

En estas entrada os propongo algunas rutas por la Sierra de Madrid, de distinta duración y dificultad para que podáis disfrutar con vuestros perretes.

LA MALICIOSA DESDE NAVACERRADA

La Sierra de Guadarrama es una sierra podríamos decir baja, no tenemos ningún tresmil por aquí. Aun así, a mí me encanta, quizá porque me he criado en ella o quizá porque realmente es muy bonita.

En esta entrada os proponemos la ascensión a uno de los picos más famosos de toda la sierra, La Maliciosa, 2.227 metros.

Hay mucha gente que realiza esta ascensión desde la Barranca, pero es sin duda muchísimo más exigente físicamente y algo más complicada técnicamente también por las trepadas que hay. Yo os propongo la ascensión por la cara Norte, es decir, desde el Puerto de Navacerrada. La ruta es muy sencilla de seguir, no tiene pérdida, eso sí, tiene bastante desnivel y es larga. Calcular el tiempo siempre me resulta complicado, pero creo que podemos estar hablando de 5 ó 6 horas ida y vuelta.

Iremos y volveremos por el mismo camino por lo que sólo necesitamos un coche que dejaremos en el Puerto de Navacerrada.

Lo primero que tenemos que hacer es subir la Bola del Mundo como todo el mundo la conoce aunque os diré que en realidad se llama Alto de Guarramillas. Para subir la Bola tenemos dos opciones, o seguir la carreterita, opción que personalmente detesto o coger el camino que nos lleva al collado desde el que podríamos bajar a la Barranca. Un poco más abajo, en la entrada NAVACERRADA - LA BARRANCA están los detalles para llegar a este collado.

Según llegamos al collado, a nuestra izquierda se puede ver claramente el camino indicado con hitos de piedra que nos subirá en dirección al Alto de Guarramillas. Es inevitable la carretera al 100%, ya que el final de la ascensión tenemos que hacerlo por la pista. En este tramo, hay que tener mucho cuidado con el perro ya que hay muchos ciclistas y si bien es una faena a uno que sube hacerle echar el pie al suelo, también hay muchos que bajan si ningún cuidado de los que vamos subiendo.

Una vez aquí, tenemos la posibilidad de coronar el alto o rodear la parte final por la derecha, eso ya según el gusto que se tenga por llegar o no a las antenas. Desde esta altura y según el sentido de la marcha que llevamos, a nuestra derecha, podremos distinguir perfectamente La Maliciosa, tiene una forma inconfundible. Asimismo, se ve perfectamente marcado el camino que nos llevará primer descendiendo hasta el Collado del Pluviómetro para después ascender durante un buen rato, entre piedras y siguiendo los hitos hasta la cima.

Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención de la cima de esta montaña y es la cantidad de moscas que hay en el vértice geodésico que n os indica que hemos coronado. Es increíblemente incómodo, todas llegamos con ganas de hacernos la clásica foto en la cima, e incluso según estás ascendiendo piensas "pedazo de bocata me voy a tomar ahí arriba". Pues no, ya os digo que no. Cuando llegas arriba, aguantas lo justo en la cima porque las moscas no te dejan tranquila. Aunque no pasa nada, un poco más abajo de la cima hay varias piedras en las que sentarse a tomar un pinchito y reponer fuerzas antes de emprender el regreso por donde hemos venido.

Cosas que me parecen importantes a tener en cuenta:
- No hay agua en todo el camino.
- Esta ruta aparece en muchas guías de la sierra, por lo que merece la pena madrugar mucho para no encontrarse con mucha gente.
- Cuida las almohadillas de las patas del chucho porque la carretera de Bola es muy abrasiva.
- Ojo si vas en invierno, no te engañe la poca altura. Si vas con nieve llévate el piolet y no estaría demás que echases los crampones a la mochila. Aunque si te tienes que poner los crampones, cuidado con el perro, busca la manera de atarlo a tu cintura. Por esto (entre otros motivos), yo creo que es importante que el perrete lleve un buen arnés. Y para nosotras, hay arneses tipo canicross que van muy bien para atarlo a tu cintura.

Descarga el track para GPS aquí: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4189177

Perfil:


1 de agosto de 2016

SIERRA DE GUADARRAMA - HISTORIA DE UN RESCATE

El sábado pasado cuando por la mañana salíamos temprano hacia la sierra, tenía pensado escribir una nueva entrada en el blog a nuestra vuelta contando la marcha que habíamos hecho. Lo que no podía imaginar es que tendría que esperar una semana para asimilar lo sucedido y sobre todo que se me bajase un poco el susto del cuerpo. Y digo bajase y no irse, porque lo que se dice irse, irse, pues no se ha ido del todo. Lo que desde luego tampoco me imaginaba es en qué consistiría la entrada.

Comenzamos el sábado como tantos otros, temprano, en el Puerto de Navacerrada dispuestas a subir la Bola y a bajar después por el río hasta Pedriza. Una marcha preciosa, pero larga y dura.


Todo iba sobre ruedas, no hacía mucho calor y en una hora estábamos arriba. Bajamos a la fuente de la Teja y comenzamos a descender junto al río.

Quien haya hecho esta ruta, sabrá que una vez pasado el Puente de los Manchegos, poco a poco el camino se va estrechando a medida que nos adentramos en el bosque y va serpenteando entre los árboles mientras el río a nuestra derecha va quedando cada vez más bajo formando una vaguada en la que al fondo se ve a veces, otras solo se escucha, el río.


Cuando ya estábamos muy altas respecto al río, en una zona de umbría, un mal paso de mi madre le hizo perder el pie y el peso del macuto la terminó de desestabilizar cayendo del lado del barranco.

La caía fue mala, muy mala. Y en un sitio aún peor. Dio una vuelta sobre sí misma rondando directa al río sobre los matojos. Creo que no puedo explicar lo que sentí al ver la caída, se me heló la sangre y solo fui capaz de gritar y tirarme detrás de ella para intentar frenarla. Algo que después pensando en frío, estuvo muy mal hecho porque nos podíamos haber herido las dos y eso no habría ayudado en nada, sino todo lo contrario.

El caso es que se quedó parada, tumbada en mal sitio pero parada. En ese momento, ella la primera, mi padre y nosotras, nos dimos cuenta de se había roto pensábamos que el brazo, supimos después que fue el hombro.

Como pudimos, le quitamos el macuto y la ayudamos a volver al camino a sentarse en una piedra. 

Como os podéis imaginar, lo que empezamos a pensar fue en cómo salir de allí. Fany siempre lleva un botiquín y le inmovilizó el brazo con unas vendas y un triángulo de esos para hacer un cabestrillo. En ese momento aparecieron dos chicas y un chico que venían haciendo la misma marcha que nosotras y que nos ayudaron muchísimo y fueron muy amables con nosotros. Nos ayudaron a que mi madre pudiera levantarse y bajaron por delante de nosotros y mucho más rápido para dar aviso a emergencias. Por supuesto no quieres que estas cosas pasen nunca, pero es realmente fantástico ver a gente que no te conoce de nada dispuesta a ayudarte como sea.

Nos despedimos de ellos y emprendimos la bajada. Nuestro objetivo era llegar al Puente de los Franceses o Puente del Retén ya que ahí se empalma con una pista forestal por la que puede ir una ambulancia. Nos esperaban por delante más de tres horas de bajada, lenta y difícil sobre todo para mi madre con un hombro roto en cabestrillo. Aún estoy alucinada por cómo aguantó la bajada, no creo que yo hubiera podido aguantar así.

Llevábamos ya muchas horas bajando y yo, que iba la primera con el perrete, empezaba a ponerme nerviosa porque no veía a nadie venir a por nosotros, hasta que al salir de un recodo me encontré de frente con un agente forestal que subía por el camino en nuestra búsqueda. 

- Qué bueno verte - le dije. Habló por la radio, se subió a una piedra y lo siguiente que escuchamos fue el helicóptero de los bomberos de rescate. Lo de ver a los bomberos en acción os diré que es de alucinar, allí se bajaron del helicóptero (que evidentemente no podía tomar tierra) como el que se baja a comprar el periódico el domingo.

Fueron muy amables y cercanos en todo momento. Valoraron la posibilidad de subir a mi madre en lo que llaman una reja al helicóptero, pero finalmente se decidió que no porque parecía que le iba a dañar más el hombro. Así que escoltaron a mi madre lo que quedaba de camino hasta que por fin llegamos al dichoso puente de los franceses donde nos estaba esperando la ambulancia que se la llevó al hospital.

Lo que ha pasado me ha enseñado varias cosas: lo primero que mi madre es la hostia, cosa que ya sabía pero que confirmamos. 

También he aprendido que por mucho tiempo que lleves en la montaña, por mucho que conozcas el camino y por muy bien equipada que vayas, un simple traspiés te la puede liar pero bien liada. Por eso más que nunca, me parece de lo más irresponsable (por ser suave) la gente que se adentra en lugares como Claveles sin equipo ni conocimientos necesarios. Cuando los bomberos van a por ti, se la están jugando, hay que tomarse la montaña en serio.

Y por último, he aprendido que el susto se irá del todo a base de más montaña.